Estudió su plano hasta conocerlo de memoria y tener la certeza de que podía llegar a ese destino sin hacer preguntas que le incitaran a huir. No había nada peligroso en esas líneas, más su contenido, producía el mismo efecto que provoca el eco de un grito desgarrador en la lejanía hasta volverse agreste y solitario.
Cada día le quedaba menos tiempo al cuerpo en el que estaba inspirado el mapa para acercarse a ella.

